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“Ahora casi todos los chicos se depilan las cejas”

  • De un tiempo a esta parte, Lima está llena de peluquerías, ¿por qué?
    Sin ninguna duda ahora hay más peluquerías que restaurantes. Mira, tú caminas, solo en Jesús María, por la cuadra 13, 12, hasta 9 de Garzón, y tienes 25 peluquerías y los restaurantes, no llegan a cinco.
  • ¿Por qué este boom? 
    Creo que es porque ya las mujeres están saliendo de la formalidad. Antes caminabas por el Jirón de la Unión, alzabas la vista y solo veías cabezas negras o marrones. Ahora, ves pelirrojas, rubias o chicas con high lights.  Ahora la mujer se desinhibe con el color en el cabello
  • O sea, la limeña hoy es más audaz. 
    Sí. Y hay quienes siguen, de repente, a sus artistas favoritas.  Soy fan de Amy Winehouse y me hago un look muy voluminoso o, no sé, soy fan de Ryanna y me pongo un rojo fucsia.
  • A propósito, ¿también tenemos más metrosexuales en el Perú? 
    Totalmente.  Hace cinco años, los salones de belleza se sectorizaban únicamente por productos para la mujer.  Ahora tienen una categoría de productos para varones, desde el gel de fijación media, extra fuerte, la pasta que da brillo, la pasta mate. También el champú que tonaliza las canas, para que no se vean amarillas sino platinadas. ¡En fin!
  • ¿Y es cierto que hay hombres que tienen más cremas que sus esposas? 
    Sí. Eso me pasa a mí con mi esposo. ¡Él es metrosexual total! Y vieras, ¡tiene cantidad de ceras para moldear el cabello!  A veces, me dice en broma: si me haces algo, me voy de la casa con mi computadora y mis productos (risas).  Antes no veías un varón haciéndose las uñas.  Ahora es cosa de todos los días.
  • Claro, antes era sospechoso de gay… 
    ¡Claro, por el mismo machismo!  Ahora no. Mi salón de belleza está al lado del Interbank  y, bueno, a los chicos de allí los atendemos.  Y qué pulcros se ven cuando tú vas al banco y te atiende un joven con las uñas cuidadas.  De hecho, un aro de matrimonio luce más bonito en una mano de varón que tiene manicure que él que no la tiene.
  • ¿Cuál es el extremo del metrosexual?    
    Yo creo que ahora todos están al límite. Tengo clientes que van y se hacen el corte de cabello correcto, el facial y la depilación, porque ahora casi todos los chicos se depilan las cejas.
  • ¿Sí? ¿Y pecho y piernas también? 
    No.  Si te depilas eso ya es otra cosa (risas).  Se sacan el exceso de las cejas.  Le dan una forma que no se vea muy estilizada, pero sí formada. Se hacen mucho las manos, faciales…
  • ¿Y hay alguna mujer que nunca vaya a una peluquería? 
    No existe. Ahora, la mujer, al salir de la cama, se tiene que hacer un tratamiento de belleza, comenzando por el ritual de reconstrucción nocturna del cabello…  Y por la noche,  si una  quiere irse a la cama con el marido, necesita tener una piel de terciopelo…
  • ¿O sea que eso de belleza al natural ya es cosa del pasado? 
    ¡Olvídate! La mujer que usa la palta, las lechuguitas, ya es de otra época.
  • ¿Y por qué ahora todas las mujeres quieren ser lacias? 
    Básicamente, porque los seres humanos nos asociamos a todo lo que es bonito, organizado, prolijo.  Definitivamente, un cabello ondeado, por su naturaleza, es un poco más desordenado.
  • Pero dicen que más sexy… 
    ¡Totalmente sexy! Pero  se te ve más estética, más ordenada, más pulcra, de lacio.  Y también por un tema de practicidad. Porque, imagínate, hay ejecutivas que siempre tienen que estar prolijas y no pueden perder tiempo en ir dos veces  a la semana al salón de belleza a que les planchen el cabello.
  • A propósito, ¿con qué frecuencia van las mujeres a la peluquería? Yo la he segmentado en dos tipos: tratamientos superficiales, de ocasión, y los permanentes.  Tengo clientas que solo van al salón de belleza a tinturarse la raíz y hacerse la depilación una vez al mes. Los tratamientos ocasionales son un cepillado, un maquillaje, una manicure, que te dura de pronto diez días.
  • ¿Y quiénes van más? 
    Eso depende de la actividad que desarrollan.   Si es ama de casa, es la clienta que va una sola vez al mes: a hacerse la raíz, depilarse, las manitos y los pies. Si es una ejecutiva –y ahora tenemos muchas chicas emprendedoras que, desde jovencitas, las ves con un buen vestido, un buen celular, regias– van mínimo tres veces por semana.
  • ¿Tanto? ¡Este es su otro hogar…!
    Claro. Y la prueba es que ahora los salones de belleza se abren a las siete de la mañana.  Antes, ¿qué salón de belleza abría a las siete de la mañana?  Muchos  abrían solo de tarde.
  • En promedio, en un salón de prestigio, ¿cuánto se  gasta una mujer? 
    Una ejecutiva puede gastarse de 150 soles hasta 1000 en una ida.  Mínimo 150,  porque se va a hacer una lavada de cabello, un cepillado, un planchado, una manicure y una pedicure.  Pero si, de pronto, se quiere hacer su alisado de queratina, que cuesta unos 500 o 600 soles, más los productos que tiene que llevar para cuidarlo y, por ahí,  le hicieron las uñas mientras le hacían el alisado, y  le pusieron unas pestañas, entonces ya es mucho más. ¡Uf, no te imaginas el poder adquisitivo que tienen las chicas hoy…!


La ficha

Soy Joyce Sánchez Paredes. Nací hace 25 años. Desde los 12, comencé a trabajar en el rubro del color y el alisado de cabellos. He trabajado como técnica de las marcas más reconocidas de América y Europa, en Colombia, México, España y Brasil. Ahora, estoy organizando la Cosmo Beauty Professional, feria internacional de belleza, alta peluquería y estética, que es una franquicia de la transnacional Cosmoprof.

FUENTE: LAREPUBLICA.PE

 

 

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